Nota cultural: décimo aniversario del Teatro Polivalente del Centro de las Artes de San Luis Potosí
Una década de teatro, danza, música y formación artística. El aniversario del Teatro Polivalente del Centro de las Artes se celebró con una jornada multidisciplinaria que reunió a artistas, estudiantes y público en una velada que fue de la pintura al DJ set.
Hay recintos que acumulan funciones y hay recintos que acumulan historia. El Teatro Polivalente del Centro de las Artes de San Luis Potosí lleva diez años siendo las dos cosas: un espacio físico donde se presentan espectáculos y, al mismo tiempo, un lugar donde se ha formado, circulado y encontrado parte de la escena artística potosina.
Su aniversario se celebró con una jornada que resume bien lo que el recinto ha sido: variado, accesible y abierto a disciplinas que no siempre comparten cartelera. La misma noche que la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí ocupó el escenario, el festejo concluyó con un DJ set. Entre ambos momentos hubo pintura, teatro, música y danza.
Una jornada para mirar el escenario completo
La mezcla de formatos no es accidental: define al Polivalente. El nombre lo anticipa. No es una sala de conciertos ni un foro de teatro a secas; es un espacio concebido para albergar formatos distintos. Esa flexibilidad lo ha convertido en uno de los recintos donde pueden encontrarse lenguajes escénicos, música académica, procesos de formación y expresiones contemporáneas.
La misma noche que la Orquesta Sinfónica ocupó el escenario, el festejo cerró con un DJ set. Eso también dice algo del Polivalente: su fuerza está en mezclar públicos, disciplinas y formas de habitar la cultura.
La exposición Derivas Pictóricas, integrada por trabajos del Taller de Producción en Pintura del propio Centro, añadió otra dimensión al festejo: la del recinto como espacio de formación, no solo de presentación. Parte de lo que el Ceart ha construido durante estos años es precisamente ese vínculo entre quienes aprenden, quienes crean y quienes se acercan como público.
El punto cultural: un aniversario como este no solo celebra un edificio. También permite mirar la importancia de sostener espacios donde las artes escénicas, visuales y musicales puedan cruzarse sin pedir permiso a formatos rígidos.
Diez años en una ciudad no se conmemoran únicamente con una ceremonia. Se reconocen en la acumulación silenciosa de funciones que alguien recuerda, de artistas que encontraron ahí una primera oportunidad y de públicos que quizá tuvieron en ese foro su primera experiencia con el arte en vivo.
El Teatro Polivalente lleva una década haciendo eso: abrir escenario, formar públicos y recordarle a San Luis Potosí que la cultura también necesita lugares donde pasar de la idea al encuentro. Que siga.










