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Una encuesta puede decir que un gobierno municipal va bien. La calle, como siempre, tiene su propio método de evaluación: el bache que no se tapa, la basura que sí pasó o no pasó, la lámpara que prende, el agua que llega, el reporte que se atiende y la colonia que se siente escuchada o abandonada.
La más reciente evaluación de Rubrum coloca a San Luis Potosí entre las capitales mejor calificadas del país en tres rubros municipales: trabajo y desempeño, servicios públicos y cercanía con la población. De acuerdo con el boletín difundido por el Ayuntamiento, el alcalde Enrique Galindo Ceballos obtuvo 7.18 puntos en trabajo y desempeño, 7.09 en servicios públicos y 7.22 en cercanía con la ciudadanía, resultados que lo ubican en segundo lugar nacional en esas categorías.
El dato tiene valor político, claro. En tiempos donde cualquier medición se convierte rápido en narrativa rumbo a 2027, aparecer en los primeros lugares de una encuesta nacional ayuda a construir imagen de gobierno, continuidad y posicionamiento. Pero también exige cuidado periodístico: si se publica sin contexto, la nota puede sonar más a aplauso institucional que a información pública.
Rubrum señala que su medición de mayo evaluó a las 31 capitales estatales y consideró cuatro puntos: trabajo y desempeño de presidentes municipales, servicios públicos, cercanía con la población y percepción ciudadana de seguridad. La encuesta se realizó mediante 600 levantamientos telefónicos, automáticos y aleatorios, con población mayor de 18 años, margen de error de +/- 3.8 y levantamiento del 4 al 8 de mayo de 2026.
Y ahí aparece el primer matiz importante: el boletín municipal destaca tres rubros favorables, pero no desarrolla el resultado de seguridad, aunque la encuesta sí lo mide. Tampoco ofrece en el comunicado la tabla completa, quién quedó en primer lugar, qué capitales quedaron debajo ni cómo se comparan estos resultados con meses anteriores.
La encuesta dice una cosa; las colonias preguntan otra
Que San Luis Capital aparezca bien evaluada en servicios públicos es un dato relevante. Pero también abre una pregunta obligada: ¿esa percepción se siente igual en todas las zonas de la ciudad?
Porque la experiencia municipal no es la misma en el Centro Histórico que en una colonia periférica. No se mide igual desde una avenida iluminada que desde una calle donde el reporte de alumbrado tarda semanas. No se vive igual donde la basura pasa puntual que donde el camión llega tarde o no llega. Y no se siente igual hablar de servicios públicos cuando hay agua, cuando se depende de pipas o cuando cada lluvia vuelve a exhibir drenajes, baches y calles maltratadas.
La encuesta mide percepción ciudadana. Eso no la invalida. Al contrario: la percepción importa porque también forma parte de la confianza pública. Pero una buena calificación no sustituye los indicadores duros ni la experiencia cotidiana de quienes siguen lidiando con fallas básicas.
Por eso, más que convertir el resultado en celebración automática, la medición debería servir para contrastar. Si San Luis aparece fuerte en servicios públicos, vale la pena preguntar en qué zonas se está sosteniendo esa evaluación y en cuáles todavía no se siente. Si aparece fuerte en cercanía, habría que revisar qué canales de atención sí funcionan y cuáles siguen siendo más trámite que solución.
El dato también puede leerse como una oportunidad para transparentar más. ¿Qué colonias concentran más reportes de servicios? ¿Cuánto tarda el municipio en atenderlos? ¿Qué áreas han mejorado y cuáles siguen rezagadas? ¿Cómo se cruza la percepción positiva con temas reales como agua, basura, alumbrado, movilidad, seguridad, lluvias y mantenimiento urbano?
Buen dato político, pero no cheque en blanco
Para el Ayuntamiento, el resultado de Rubrum es una buena noticia. Colocar a San Luis Potosí en segundo lugar nacional en desempeño, servicios y cercanía fortalece la narrativa de una administración bien evaluada. Pero para la ciudadanía, la pregunta no debería quedarse en el ranking.
La pregunta útil es otra: ¿qué se va a hacer con esa evaluación?
Si el dato sirve para mejorar servicios, identificar colonias rezagadas, corregir áreas débiles y publicar resultados más completos, entonces aporta. Si solo sirve para presumir que “vamos bien”, se queda en pieza de comunicación política.
San Luis Capital trae varios temas encima: agua, limpieza urbana, mantenimiento de calles, alumbrado, movilidad, seguridad, lluvias, Centro Histórico y crecimiento en zonas periféricas. En todos esos puntos, la calificación real se juega todos los días, no solo cuando sale una encuesta.
Así que sí: la encuesta coloca a Enrique Galindo entre los alcaldes mejor evaluados del país. Pero el reto sigue exactamente donde siempre ha estado: en que los servicios públicos se sientan igual de bien en la colonia, en la banqueta, en la lámpara, en el reporte ciudadano y en la casa donde la gente quizá no responde encuestas, pero sí padece el municipio.
Porque una buena calificación ayuda a presumir gestión. Pero una ciudad bien atendida se nota sin tener que enseñarle la tabla a nadie.
