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El Herbario Isidro Palacios de la UASLP conserva cerca de 73 mil especímenes botánicos, colecciones históricas de más de 150 años y alrededor de 150 holotipos. Más que plantas secas, es una memoria científica de la biodiversidad potosina.
San Luis Potosí también guarda su historia en plantas secas. Y no, no es metáfora bonita de calendario ecológico: es ciencia, patrimonio y memoria natural.
El Herbario Isidro Palacios de la UASLP, resguardado por el Instituto de Investigación de Zonas Desérticas, conserva cerca de 73 mil especímenes botánicos que documentan la riqueza vegetal del estado y aportan información clave para la investigación, la conservación ambiental y la formación académica.
A simple vista, un herbario podría parecer una colección de plantas prensadas en papel, guardadas en carpetas y gabinetes. Pero en realidad funciona como una especie de archivo vivo —aunque las muestras estén deshidratadas— donde cada ejemplar cuenta una historia: dónde fue recolectado, cuándo, por quién, a qué especie pertenece, en qué ambiente crecía y qué puede decir sobre la biodiversidad de una región.
El maestro en Ciencias Ambientales Hugo Alberto Castillo Gómez, curador del herbario, lo explicó de forma directa: un herbario es una colección biológica que almacena plantas, un reservorio de muestras vegetales deshidratadas. Pero en el caso del Isidro Palacios, ese reservorio también es una de las herramientas científicas más importantes de San Luis Potosí.
Fundado en 1954 por el reconocido botánico Jerzy Rzedowski, el Herbario Isidro Palacios ha reunido durante más de siete décadas una colección que incluye plantas endémicas, ejemplares históricos recolectados desde finales del siglo XIX y alrededor de 150 holotipos, es decir, muestras a partir de las cuales se han descrito nuevas especies para la ciencia.
Dicho de forma menos académica: ahí hay plantas que no solo representan especies; en algunos casos, son la referencia original con la que una especie fue nombrada y reconocida científicamente.
Herbario Isidro Palacios: plantas que también cuentan historia
Cada ejemplar del herbario tiene valor por la información que conserva. No se trata solo de hojas, tallos o flores secas, sino de datos taxonómicos, geográficos y ecológicos que pueden servir para estudiar especies medicinales, alimenticias, endémicas o de importancia ambiental.
Castillo Gómez señaló que el acervo contiene ejemplares de prácticamente todo San Luis Potosí, además de muestras provenientes de alrededor de 42 países. Ese dato ayuda a dimensionar el alcance de una colección que, aunque se encuentra en la capital potosina, dialoga con la investigación nacional e internacional.
Entre los tesoros científicos del herbario destacan especímenes únicos recolectados hace más de 150 años. Uno de los casos mencionados por el curador es una especie del género Schaffnerella, recolectada a finales del siglo XIX y que no ha vuelto a registrarse en campo desde entonces.
Ese tipo de ejemplares tiene una carga científica enorme. Porque cuando una planta ya no se encuentra fácilmente en su ambiente natural, una muestra preservada puede ayudar a reconstruir parte de su historia, revisar su distribución, estudiar cambios ambientales o incluso entender pérdidas de biodiversidad.
En tiempos donde el cambio climático, el crecimiento urbano y la transformación de ecosistemas avanzan más rápido de lo que a veces alcanzamos a registrar, conservar estas colecciones no es nostalgia botánica. Es información para el presente y para el futuro.
San Luis Potosí, un estado con riqueza vegetal que merece mirarse más
De acuerdo con el curador del herbario, San Luis Potosí ocupa el noveno lugar nacional en diversidad florística. La explicación está en sus condiciones geográficas, climáticas y ambientales, que han favorecido una amplia variedad de plantas y una cantidad importante de especies endémicas.
Esto no debería sorprender tanto. San Luis es desierto, semidesierto, sierra, altiplano, huasteca, bosque, matorral y transición. Es un estado donde la naturaleza cambia de rostro en pocas horas de carretera. Pero muchas veces esa riqueza vegetal queda fuera de la conversación pública, opacada por temas más urgentes o más ruidosos.
El Herbario Isidro Palacios ayuda precisamente a poner esa riqueza en contexto. Sus colecciones permiten conocer qué plantas existen en el estado, cómo se distribuyen, qué usos pueden tener, cuáles son únicas de ciertas regiones y qué información histórica puede ayudar a protegerlas.
La conservación de estas muestras requiere procesos rigurosos de deshidratación, fumigación y almacenamiento especializado. No basta con cortar una planta y guardarla entre hojas. Para que un espécimen sobreviva décadas o incluso siglos, debe prepararse, clasificarse y conservarse con cuidado técnico.
Y sí: suena menos espectacular que una selva en dron o una flor en primer plano para Instagram. Pero sin estos espacios, buena parte del conocimiento sobre la biodiversidad se perdería entre papeles sueltos, memorias incompletas y especies que desaparecen sin dejar registro.
Un patrimonio científico que también abre sus puertas
El Herbario Isidro Palacios forma parte de la Red Nacional de Herbarios Mexicanos y es el único de su tipo en San Luis Potosí. Además de recibir investigadoras e investigadores nacionales e internacionales, también abre sus puertas a estudiantes de distintos niveles educativos, desde preescolar hasta posgrado.
Ese punto importa porque la ciencia no debería vivir encerrada en laboratorios que la ciudadanía imagina inaccesibles. Si niñas, niños, jóvenes y estudiantes pueden acercarse a una colección como esta, también pueden entender que la biodiversidad no es una palabra lejana: está en las plantas que crecen en el estado, en los nombres científicos, en los usos tradicionales, en los ecosistemas que se transforman y en las especies que tal vez ya no se encuentran tan fácilmente.
El herbario se ubica en la calle De Altaïr 200, colonia Del Llano, en la capital potosina. Para mayores informes, las personas interesadas pueden comunicarse al 444 842 1146, extensión 119.
En una época donde muchas veces se habla de medio ambiente solo cuando ya hay crisis, sequía o daño visible, espacios como el Herbario Isidro Palacios recuerdan algo básico: para cuidar la biodiversidad, primero hay que conocerla.
Y San Luis Potosí tiene ahí una parte de su memoria vegetal.
Guardada con paciencia, hoja por hoja.
Fuente: Información difundida por la UASLP sobre el Herbario Isidro Palacios del Instituto de Investigación de Zonas Desérticas.
