La nueva UBR Maravillas contempla hidroterapia, nuevos consultorios, ampliación del Centro Municipal de Autismo y una proyección de más de 200 mil servicios anuales.
📍 Local | SondaRed
Para muchas familias, una unidad de rehabilitación no es solo un edificio público. Es el lugar donde una niña vuelve a fortalecer sus piernas, donde una persona mayor recupera movilidad, donde una madre encuentra acompañamiento para su hijo con autismo o donde alguien con discapacidad deja de sentirse solo frente a un proceso largo, cansado y muchas veces caro.
Por eso, la construcción de la nueva Unidad Básica de Rehabilitación Maravillas no debe leerse únicamente como el arranque de una obra municipal. Para cientos de personas con discapacidad y sus familias, representa la posibilidad de contar con un espacio más digno, accesible y preparado para atender necesidades de rehabilitación, inclusión y salud especializada.
El Gobierno de la Capital y el Sistema Municipal DIF iniciaron la construcción del nuevo edificio de la UBR Maravillas, una obra que busca modernizar y duplicar la capacidad de atención que actualmente se brinda en este espacio.
De acuerdo con la información oficial, la unidad atiende cada mes a entre mil y mil 200 personas usuarias, con más de 10 mil atenciones mensuales. Con la nueva infraestructura, el DIF Capitalino proyecta incrementar en 100 por ciento su capacidad y alcanzar más de 200 mil servicios anuales.
Rehabilitación, hidroterapia y atención al autismo
La nueva UBR Maravillas contempla la incorporación de un área de hidroterapia, ampliación de rehabilitación física, nuevos consultorios médicos y de enfermería, fortalecimiento de servicios de neuropsicología y atención a trastornos del neurodesarrollo, modernización del área dental y expansión del Centro Municipal de Autismo.
También se contempla un jardín interactivo incluyente y la rehabilitación de distintas áreas del centro, con el objetivo de ofrecer espacios más amplios, modernos y funcionales para las personas usuarias.
La presidenta del DIF Municipal, Estela Arriaga Márquez, señaló durante el arranque de los trabajos que la intención es que esta unidad sea un lugar seguro, accesible y digno para las familias potosinas.
Más allá del discurso oficial, el punto central es claro: en temas de discapacidad y rehabilitación, la infraestructura sí importa. No es lo mismo recibir terapia en espacios saturados, limitados o improvisados, que contar con áreas diseñadas para atender de mejor manera a niñas, niños, adolescentes, personas adultas y familias cuidadoras.
Cuando una obra sí toca la vida diaria
El proyecto también incorpora un componente humano importante. Personas usuarias y familiares señalaron que la nueva UBR Maravillas era una obra esperada desde hace años y que puede beneficiar no solo a quienes reciben terapias, sino también a madres, padres y cuidadores que acompañan todos los días estos procesos.
Una de las usuarias, Raquel Jacobo Hernández, destacó la importancia de contar con instalaciones adecuadas para recibir terapias y servicios, además de reconocer que su proceso de rehabilitación ha avanzado con el acompañamiento del personal de la unidad.
Ese tipo de testimonios ayuda a entender por qué esta obra puede tener un impacto distinto al de otras intervenciones públicas. Aquí no se habla solo de concreto, consultorios o presupuesto. Se habla de tiempo, traslados, terapias, dolor, avances pequeños y necesidades que no siempre caben en una estadística.
El alcalde Enrique Galindo Ceballos informó que para esta obra se destinarán 44 millones de pesos obtenidos con la subasta de predios. También señaló que el proyecto busca fortalecer la atención a niñas, niños, adolescentes y personas que requieren mayor acompañamiento y cuidados.
En el arranque participaron representantes del sector empresarial y de la construcción, entre ellos Imelda Elizalde Martínez, coordinadora de la Alianza Empresarial de San Luis Potosí y presidenta de Canacintra, así como Leopoldo Stevens Pérez, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción.
Una prueba de inclusión real
La nueva UBR Maravillas puede convertirse en una obra de alto impacto social si cumple lo que promete: duplicar servicios, mejorar la calidad de atención, ampliar la cobertura y ofrecer espacios verdaderamente accesibles.
Pero la prueba no estará únicamente en el corte de listón. Estará en que las familias encuentren citas, terapias suficientes, personal capacitado, mantenimiento constante, accesibilidad real y continuidad en los servicios.
Porque en temas de discapacidad, la inclusión no se mide por lo bonito del anuncio. Se mide por la vida diaria de quienes necesitan atención, por el alivio de las familias cuidadoras y por la posibilidad de que una persona tenga mejores condiciones para rehabilitarse, moverse, comunicarse o participar en comunidad.
Si la nueva UBR Maravillas logra eso, entonces sí será más que una obra pública.
Será una respuesta concreta a una necesidad que muchas familias potosinas han cargado durante años.

