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El Centro Histórico de San Luis Potosí volvió a entrar en modo intervención: limpieza, ordenamiento, comercio, servicios públicos, murales, cortinas pintadas y una idea que suena bien en el discurso, pero que siempre enfrenta la misma prueba en la calle: que no se quede bonito solo para la foto.
Esta vez, el Gobierno de la Capital inició acciones en dos frentes: el rescate integral de la explanada Ponciano Arriaga y el programa Color Zaragoza, con el que artistas locales intervendrán más de 60 cortinas de comercios en el pasaje Zaragoza.
Ambas acciones forman parte del programa “Centro Histórico: Corazón de San Luis”, una estrategia municipal que busca rescatar, iluminar, ordenar y rehabilitar el primer cuadro de la ciudad.
La intención se entiende. El Centro Histórico necesita orden, mantenimiento, limpieza, seguridad, movilidad y espacios públicos funcionales. También necesita verse vivo, no abandonado. Pero el reto de fondo no es pintar una cortina o arrancar un operativo nocturno: el reto es que el orden dure más que el reflector.
Porque en San Luis ya conocemos esa película: se limpia, se pinta, se anuncia, se toma la foto, se presume el rescate… y después la ciudad pregunta, con justa razón, cuánto tiempo va a mantenerse así.
Ponciano Arriaga: un espacio clave que no puede seguir en automático
La explanada Ponciano Arriaga es uno de los puntos más transitados del Centro Histórico. Por ahí pasan comerciantes, vecinos, visitantes, usuarios del transporte público y personas que todos los días usan ese espacio no como postal turística, sino como parte de su rutina.
Por eso, el rescate de la zona no puede verse solo como embellecimiento urbano. También toca temas más prácticos: movilidad, orden comercial, limpieza, seguridad, infraestructura, servicios públicos y convivencia entre quienes trabajan, transitan y viven en el corazón de la ciudad.
El arranque de las acciones fue presentado como una estrategia conjunta entre comerciantes, vecinos, dependencias municipales e Interapas. Según el Ayuntamiento, participan áreas como la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Comercio Municipal, Servicios Municipales, Gestión Ecológica y Manejo de Residuos, además del organismo operador de agua.
La coordinación suena necesaria porque el problema de un espacio como Ponciano Arriaga no se resuelve desde una sola ventanilla. Si hay basura, se necesita limpieza. Si hay desorden, se necesita comercio. Si hay problemas de seguridad, se necesita vigilancia. Si hay fallas de drenaje, agua o infraestructura, entra Interapas. Si hay caos peatonal, se requiere movilidad.
El Centro no se arregla con una escoba ceremonial ni con una cuadrilla para la foto. Se arregla cuando las dependencias hacen lo que les toca y, sobre todo, cuando regresan después del primer día.
Color Zaragoza: murales en cortinas y arte para el paso peatonal
El otro frente es Color Zaragoza, programa que busca intervenir más de 60 cortinas de establecimientos comerciales ubicados en el pasaje Zaragoza, desde Plaza de Armas hasta el Jardín Colón, incluyendo el Mercado de La Merced.
La propuesta consiste en pintar murales realizados por artistas locales durante horario nocturno, para no interrumpir la actividad diaria de los comercios. La idea es convertir cortinas metálicas, normalmente grises o desgastadas, en piezas de arte urbano que den más vida al andador.
El titular de Servicios Municipales, Cristian Azuara Azuara, señaló que con estas intervenciones se busca impulsar la cultura urbana y sumar el talento potosino a la transformación del entorno.
Aquí el proyecto tiene un acierto: si el Centro Histórico es también un espacio comercial, peatonal y cultural, sus fachadas no deberían parecer zona de abandono apenas cierran las tiendas. Las cortinas pintadas pueden cambiar la percepción nocturna del pasaje, hacerlo más atractivo y abrir una vitrina para artistas locales.
Pero también hay una advertencia editorial: el arte urbano no debe usarse para maquillar problemas de fondo. Una cortina pintada ayuda; una calle limpia ayuda; una luminaria encendida ayuda. Pero si no hay mantenimiento, seguridad, orden y cuidado constante, el mural termina conviviendo con basura, deterioro o abandono.
Y entonces el color ya no transforma: solo decora el problema.
El Centro necesita vida, no solo intervención
La recuperación del Centro Histórico es uno de esos temas donde casi todos están de acuerdo en lo general, pero el conflicto aparece en lo concreto. ¿Cómo ordenar sin desplazar? ¿Cómo mejorar sin afectar a quienes viven del comercio? ¿Cómo embellecer sin convertir el espacio público en escenografía? ¿Cómo atraer visitantes sin olvidar a quienes caminan por ahí todos los días para trabajar, tomar el camión o hacer compras?
Ponciano Arriaga y Zaragoza son buenos ejemplos de esa tensión. No son espacios vacíos. Tienen comercio, tránsito, historia, desgaste, usuarios cotidianos y problemas acumulados. Por eso cualquier intervención debe pensar en la ciudad real, no solo en la imagen urbana.
El Mundial y la agenda turística pueden acelerar trabajos de embellecimiento, pero el Centro no debería arreglarse únicamente cuando viene una temporada fuerte, una visita importante o una oportunidad de promoción.
San Luis Capital necesita un Centro Histórico caminable, limpio, iluminado, ordenado y vivo todo el año. No solo cuando hay evento, no solo cuando hay pantalla gigante, no solo cuando hay programa con nombre bonito.
Las acciones en Ponciano Arriaga y Color Zaragoza pueden ser positivas si se sostienen, se cuidan y se evalúan. Si comerciantes, vecinos, usuarios y autoridades realmente participan, el Centro puede ganar funcionalidad y no solo apariencia.
Pero si todo se queda en arranque, boletín y recorrido nocturno, el resultado será el de siempre: una manita de gato para una ciudad que necesita mantenimiento completo.
El Centro Histórico merece color, sí. También merece orden, limpieza, servicios, seguridad y respeto por quienes lo habitan todos los días.
Porque una ciudad no se rescata pintándola una vez. Se rescata cuidándola diario.

