El Mundial aún no empieza… pero ya está en debate.
En la última semana, medios como 20 Minutos retomaron el creciente debate sobre políticas migratorias en Estados Unidos y su impacto en eventos internacionales, incluido el Mundial 2026.
Organizaciones han advertido que medidas migratorias más estrictas podrían afectar la asistencia de aficionados internacionales, generando presión sobre organismos como la FIFA.
El tema no es menor: el torneo será el más grande en la historia y se celebrará en tres países. Pero este contexto abre una pregunta incómoda:
¿puede un evento global mantenerse ajeno a la política?
