Nota de ciencia: Descubrimiento de Echeveria zoquitlanensis por investigador de la UASLP
La planta que esperó en un cerro hasta que la ciencia la nombró
Creció en las laderas de un cerro oaxaqueño sin que la ciencia hubiera registrado su existencia. Fue un niño que creció recogiendo frutos del bosque quien, años después y con doctorado en mano, supo reconocerla.
Hay saberes que se forman antes de tener nombre. Juvenal Aragón Parada creció en Santa María Zoquitlán, en los Valles Centrales de Oaxaca, en una familia campesina que conocía el monte por necesidad: recolectaban frutos, cuidaban animales, sabían qué planta era cuál. Nadie le dijo “biodiversidad”. Él lo entendió después, cuando ya tenía las herramientas para ponerle palabras a lo que siempre supo ver.
Esa infancia no quedó atrás cuando Aragón Parada se convirtió en investigador de Estancia Posdoctoral por México-Secihti, adscrito al Instituto de Investigación de Zonas Desérticas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Al contrario: lo llevó de regreso. Desde San Luis Potosí, diseñó talleres ambientales para más de 190 niños de primaria en su municipio natal, impulsó un vivero forestal comunitario y volvió a caminar los cerros que conocía desde chico.
Fue uno de los proyectos más bonitos que he hecho en comunidad.
— Dr. Juvenal Aragón Parada, IIZD-UASLPEn uno de esos recorridos, en enero de 2022, algo llamó su atención. Una planta suculenta del género Echeveria, creciendo en la ladera de un cerro, tenía una forma que no reconocía en los documentos científicos ni en los ejemplares de herbario que había consultado. “La vi, la recolecté y dije: esto no lo he visto”, recordó.
El tiempo que tarda un descubrimiento en serlo
Confirmar que algo es nuevo para la ciencia no ocurre en un instante. Tomó años de revisión de literatura taxonómica, comparación con ejemplares resguardados en herbarios y análisis morfológicos junto con otros especialistas. Solo entonces, con la certeza que exige la botánica formal, el hallazgo pudo ser declarado lo que era: una especie no descrita anteriormente.
El nombre elegido no fue arbitrario. Echeveria zoquitlanensis lleva el nombre del municipio donde fue encontrada, donde el investigador nació y donde los niños que participaron en sus talleres seguirán creciendo junto a una planta que ahora tiene nombre científico. “Recordando todo este proceso de mi niñez y de las personas que trabajan en el campo”, explicó Aragón Parada, “dije: vamos a ponerle el nombre del municipio”.
Una cosa es que la ciencia conozca una planta, pero otra muy importante es acercar lo que hacemos a las comunidades.
— Dr. Juvenal Aragón ParadaPor eso, antes de que el hallazgo fuera difundido públicamente, el equipo buscó que los propios habitantes de Zoquitlán conocieran la planta y comprendieran su valor ecológico. La ciencia esperó a la comunidad. No al revés.
Una especie nueva, y muchas preguntas aún abiertas
Hasta ahora, E. zoquitlanensis solo ha sido localizada en un cerro específico de la región, lo que la convierte en una especie microendémica: su existencia conocida se circunscribe a ese lugar y no a ningún otro en el mundo. El equipo trabaja ahora en entender sus mecanismos de reproducción, germinación y conservación. “No sabemos quién la poliniza, no sabemos cómo se reproduce, todavía hay muchos vacíos”, señaló el investigador. Ya se colectaron semillas para iniciar estudios de viabilidad y propagación.
Para Aragón Parada, el hallazgo es también una invitación. México alberga una diversidad vegetal que todavía espera ser documentada. Hay plantas en los cerros que nadie ha descrito, especies que no tienen nombre científico, historias que aguardan a quien sepa verlas. “Seguir haciendo ciencia y seguir descubriendo plantas”, concluyó, “porque aún hay muchas plantas por descubrir”.
