Un investigador de la UASLP lo dice sin rodeos: el aire de la capital potosina “está mal”. Ladrilleras, industria, parque vehicular, incendios en tiraderos y compuestos potencialmente cancerígenos forman parte de la mezcla que la ciudad respira cada mañana.
Redacción SondaRed · San Luis Potosí · Mayo 2026
90%
de los días del año con algún nivel de contaminación del aire en San Luis Potosí, de acuerdo con monitoreos y análisis referidos por el CIACyT-UASLP.
San Luis Potosí no solo amanece con tráfico, calor o polvo. También amanece respirando una capa de contaminación que ya preocupa a especialistas. La calidad del aire en la capital potosina atraviesa una situación que el doctor Rogelio Flores Ramírez, investigador de la Coordinación para la Innovación y Aplicación de la Ciencia y la Tecnología de la UASLP, define sin rodeos: “está mal”.
El dato no es menor: de acuerdo con el investigador, hasta el 90 por ciento de los días del año el aire de San Luis Potosí presenta algún nivel de contaminación. Dicho en versión menos técnica: no se trata de un día feo, una tolvanera ocasional o una mañana rara. Es una condición constante que la ciudad respira casi todo el año.
“La ciudad amanece con una nata blanca que estamos respirando todos los días y que no tiene nada bueno para la salud.”
— Dr. Rogelio Flores Ramírez, CIACyT-UASLP
Esa “nata blanca” no es solo una imagen potente. Es la forma visible de un problema que se acumula entre emisiones industriales, crecimiento del parque vehicular, ladrilleras, incendios urbanos y suburbanos, además de tiraderos clandestinos que arden y sueltan humo donde también viven personas.
El investigador alertó especialmente sobre el caso de Arboledas de Jacarandas, al norte de la ciudad, donde vecinos han denunciado humo constante y olor a plástico quemado. En esa zona, la UASLP ha detectado contaminantes mediante dispositivos de monitoreo desarrollados por la propia universidad.
Qué está respirando la ciudad
Fuentes detectadas
Ladrilleras, industria, parque vehicular, incendios urbanos y tiraderos clandestinos.
Contaminantes
PM2.5, PM10, ozono y compuestos potencialmente cancerígenos.
Zona señalada
Arboledas de Jacarandas, al norte de la capital potosina.
Riesgo mayor
Personas con asma grave y enfermedades respiratorias.
Las partículas PM2.5 y PM10 son especialmente delicadas porque pueden entrar al sistema respiratorio y agravar padecimientos previos. Para personas con asma grave, la exposición a contaminantes puede detonar crisis severas. Pero el problema no se queda ahí: respirar contaminantes todos los días también implica un riesgo crónico asociado con enfermedades como cáncer de pulmón, enfisema y enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
En otras palabras: el aire contaminado no solo se nota en la garganta irritada o en los ojos secos de una mañana pesada. También puede dejar consecuencias de largo plazo en una ciudad que ha normalizado ver el horizonte gris, oler humo y seguir con la rutina.
El crecimiento también se respira
Uno de los puntos más delicados es el crecimiento habitacional cerca de zonas industriales. El especialista señaló que muchas veces las industrias no controlan sus emisiones y las personas terminan viviendo prácticamente a un lado de ellas. Ahí la contaminación deja de ser un tema abstracto de mediciones y se convierte en algo cotidiano: aire que entra por la ventana, ropa que huele a humo, niñas y niños que juegan cerca de fuentes contaminantes y familias que aprenden a vivir con molestias respiratorias.
La ciudad ha crecido, sí. Pero la pregunta es si ese crecimiento ha venido acompañado de vigilancia ambiental suficiente, control de emisiones, monitoreo accesible y decisiones urbanas que no coloquen vivienda vulnerable junto a fuentes de riesgo.
La contaminación del aire no se queda en el cielo: baja a las colonias, entra a las casas y se instala en los pulmones.
Flores Ramírez recomendó a la población revisar el índice de calidad del aire antes de salir y, cuando sea necesario, utilizar mascarillas especiales o estar atenta a síntomas previos a una crisis, particularmente en personas con enfermedades respiratorias.
Esa recomendación es útil, pero también deja una pregunta incómoda: ¿qué tan fácil es para la ciudadanía consultar información clara, actualizada y comprensible sobre la calidad del aire en San Luis Potosí? Porque cuidarse ayuda, sí, pero una ciudad no puede trasladar todo el peso de la protección ambiental a quien ya está respirando el problema.
Lo que falta saber
- Periodo exacto de medición del dato de 90 por ciento de días con contaminación.
- Zonas monitoreadas y frecuencia de medición.
- Si el indicador refiere a cualquier nivel de contaminación o a días fuera de norma oficial.
- Qué autoridades están usando estos datos para tomar decisiones de control ambiental.
- Qué medidas concretas se aplican a ladrilleras, industrias, tiraderos e incendios urbanos.
El tema fue abordado en la conferencia “Aire sin fronteras”, presentada por el doctor Rogelio Flores Ramírez y la doctora Blanca Nohemí Zamora en el Museo Laberinto, en el marco del Día Mundial del Asma y del Día Internacional de los Museos 2026.
Que la advertencia salga desde la universidad importa. Pero lo que sigue no debería quedarse en conferencia, boletín o dato alarmante. Si la capital potosina respira contaminación hasta en el 90 por ciento de los días del año, entonces la discusión ya no es si el aire está mal. La discusión es quién va a hacerse cargo de que deje de estarlo.
Fuente: Universidad Autónoma de San Luis Potosí, CIACyT-UASLP · Nota informativa “San Luis Potosí presenta contaminación del aire hasta en 90 por ciento de los días del año” · Mayo 2026.
