En San Luis Potosí, quedar embarazada, convertirse en madre o asumir una paternidad durante la etapa escolar no debería significar abandonar los estudios. Esa es la idea central de una reforma aprobada en comisión dentro del Congreso del Estado, que busca dar más herramientas para que las y los estudiantes puedan permanecer en la escuela y concluir su formación.
La Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología aprobó un dictamen de reforma a la Ley de Educación del Estado de San Luis Potosí, promovido por la legisladora Roxanna Hernández Ramírez, para garantizar la continuidad educativa de personas estudiantes en situación de embarazo, maternidad, paternidad o periodo de lactancia.
Ojo: todavía no es ley. El dictamen fue turnado al Pleno del Congreso del Estado, donde deberá discutirse y votarse para que pueda avanzar formalmente.
Que la maternidad o paternidad no expulse de la escuela
La propuesta plantea modificar los artículos 7, 30 y 75 de la Ley de Educación estatal, con el objetivo de establecer facilidades académicas y administrativas que permitan la permanencia, reincorporación y conclusión de estudios.
Entre las medidas se contemplan apoyos institucionales, ajustes razonables y facilidades académicas para que las personas estudiantes no sean excluidas ni discriminadas por encontrarse en embarazo, maternidad, paternidad o lactancia.
La reforma también busca reconocer expresamente el derecho de las alumnas embarazadas o en periodo de maternidad a continuar y concluir sus estudios en condiciones de igualdad.
La propuesta no crea un privilegio: intenta evitar que una condición personal o familiar se convierta en una sentencia de abandono escolar.
El reto: que no se quede solo en buenas intenciones
El tema toca una realidad sensible: muchas trayectorias escolares se interrumpen no por falta de capacidad, sino por falta de condiciones. Horarios rígidos, ausencias justificadas que no se reconocen, trámites cerrados, falta de acompañamiento y prejuicios dentro de las instituciones pueden terminar empujando a estudiantes fuera del sistema educativo.
Por eso, si la reforma avanza, el punto clave será saber cómo se aplicará en la práctica: qué apoyos deberán ofrecer las escuelas, qué tipo de ajustes serán obligatorios, quién vigilará que no haya discriminación y cómo se garantizará que las medidas lleguen tanto a mujeres embarazadas como a estudiantes que ejercen maternidad o paternidad.
La educación no debería depender de si la vida personal se acomoda perfectamente al calendario escolar. Y en un estado donde la permanencia educativa sigue siendo un desafío, abrir una puerta para que más jóvenes concluyan sus estudios puede tener un impacto mucho mayor que el discurso legislativo de costumbre.
Ahora falta lo importante: que el Pleno la discuta, la vote y, si se aprueba, que las instituciones educativas la apliquen sin simulación.
Fuente: Congreso del Estado de San Luis Potosí.
