En las consultas para elaborar el Reglamento del Sistema Municipal de Cuidados, familias cuidadoras pidieron apoyo psicológico, transporte, espacios especializados y más opciones educativas para personas con discapacidad y adultas mayores.
Cuidar también cansa. Y en San Luis Capital, muchas familias lo están diciendo de frente: no basta con hablar de inclusión si quienes cuidan todos los días siguen sin apoyo emocional, transporte adecuado, espacios especializados y oportunidades reales para sus hijas, hijos o familiares con discapacidad.
Durante las consultas ciudadanas para elaborar el Reglamento del Sistema Municipal de Cuidados, el DIF Municipal escuchó testimonios de personas cuidadoras y familiares de personas con discapacidad, quienes expusieron las dificultades que enfrentan en la vida diaria para acompañar, atender y sostener a sus seres queridos. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
Entre las principales necesidades señaladas aparecieron el apoyo psicológico, la capacitación, el acompañamiento emocional, el transporte especializado y la creación de espacios educativos, deportivos y recreativos adaptados, especialmente para adolescentes y adultos con discapacidad. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
Sistema Municipal de Cuidados: cuando la carga también necesita atención
Uno de los puntos más sensibles de la consulta fue el desgaste físico y emocional que enfrentan las personas cuidadoras. En muchos hogares, cuidar implica dejar de trabajar, reorganizar toda la vida familiar y cargar con una responsabilidad permanente que pocas veces se reconoce como trabajo.
“Siempre lo importante es el niño, pero uno como papá sí necesita atención psicológica, capacitaciones, pláticas, para mejorar sus condiciones y de los familiares”, expresó María Carolina Rojas González, mamá cuidadora, durante uno de los encuentros. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
La frase resume una realidad incómoda: muchas políticas públicas se concentran en la persona que requiere cuidados, pero dejan en segundo plano a quien cuida. Y cuando esa persona se agota, se enferma o se queda sin red de apoyo, todo el sistema familiar queda en riesgo.
Las familias también señalaron que conforme las personas con discapacidad crecen, las opciones se reducen. Hay menos espacios educativos, menos actividades adaptadas y menos oportunidades para continuar desarrollando habilidades después de cierta edad.
“Al momento de crecer se van cerrando puertas, ya no hay lugar donde puedan estudiar, se termina hasta secundaria y después son puros talleres y ellos pueden dar más”, compartió María del Refugio Carreón Beltrán, también mamá cuidadora. :contentReference[oaicite:3]{index=3}
Adultos mayores, discapacidad y soledad: el otro lado del cuidado
La consulta también abrió espacio para escuchar a personas adultas mayores que viven solas o con poco acompañamiento familiar. Algunas señalaron que, pese a sus propias limitaciones físicas y de salud, terminan apoyándose entre ellas mismas para resolver necesidades básicas.
En ese sentido, solicitaron espacios dignos y seguros para el cuidado de adultos mayores, así como una mayor conciencia social y familiar sobre la importancia de acompañar y atender a este sector de la población. :contentReference[oaicite:4]{index=4}
El reto para el Reglamento del Sistema Municipal de Cuidados será convertir estos testimonios en medidas concretas. Porque escuchar es importante, pero no suficiente. La pregunta de fondo es qué apoyos reales quedarán establecidos, con qué presupuesto, con qué instituciones responsables y con qué mecanismos para que las familias puedan exigir resultados.
En corto:
Las familias no solo pidieron “más apoyo” en abstracto. Hablaron de salud emocional, transporte, capacitación, educación, espacios adaptados y atención para adultos mayores. Es decir: necesidades concretas que pueden medirse, presupuestarse y cumplirse.
Las opiniones recabadas formarán parte de la construcción del Reglamento del Sistema Municipal de Cuidados, con el objetivo de impulsar políticas públicas más humanas, incluyentes y sensibles a las necesidades reales de las familias potosinas. :contentReference[oaicite:5]{index=5}
Ahora el punto será que esa sensibilidad no se quede en el papel. Porque para muchas familias, cuidar no es una etapa pasajera ni una tarea ocasional: es una vida completa organizada alrededor de otra persona.
San Luis no necesita un reglamento bonito. Necesita un sistema que entienda algo básico: quien cuida también necesita ser cuidado.
Fuente: DIF Municipal de San Luis Capital.
