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La Zona Industrial de San Luis Potosí mueve empleo, inversión, transporte, mercancías y buena parte de la vida económica de la capital. Pero para miles de personas que la recorren todos los días, también se ha convertido en una ruta de obstáculos: baches, calles dañadas, tráfico lento y vialidades que con las lluvias pasan de estar mal a estar francamente en modo “sobrevive si puedes”.
El deterioro de distintas calles y avenidas de la Zona Industrial volvió a colocarse sobre la mesa pública luego de que desde el Congreso del Estado se hiciera un llamado al Ayuntamiento de la Capital para atender de manera urgente las afectaciones en este sector, agravadas por las lluvias recientes.
El punto no es menor. No se trata solo de una queja por calles feas ni de una discusión entre autoridades. Las condiciones de la infraestructura vial impactan directamente en trabajadores, automovilistas, transportistas, empresas y servicios que dependen todos los días de una movilidad mínimamente funcional.
Porque una cosa es hablar de desarrollo económico en discursos, cortes de listón y fotos con casco blanco; otra muy distinta es llegar al trabajo esquivando cráteres como si el automóvil estuviera participando en una competencia de rally involuntario.
La movilidad también es parte de la productividad
De acuerdo con el planteamiento legislativo, las malas condiciones de las vialidades generan afectaciones severas a la movilidad, provocan pérdidas económicas para las empresas instaladas en la zona y representan un riesgo constante para automovilistas y trabajadores que diariamente se trasladan a sus centros laborales.
El diputado César Arturo Lara Rocha, presidente de la Comisión de Desarrollo Territorial Sustentable del Congreso del Estado, señaló que en los últimos días ha recibido múltiples quejas relacionadas con el estado de las calles. El legislador calificó la situación como lamentable, especialmente porque la Zona Industrial es uno de los principales motores económicos y de generación de empleo de la capital potosina.
El problema se intensifica durante la temporada de lluvias. Las precipitaciones no solo exhiben los daños existentes: también los multiplican. Los baches crecen, la carpeta asfáltica se deteriora con mayor rapidez, los tiempos de traslado aumentan y el riesgo de accidentes se vuelve parte de la rutina.
Y ahí está el detalle: para quien solo pasa ocasionalmente, un bache puede ser una molestia. Para quien cruza la zona todos los días, puede significar llegar tarde, dañar el vehículo, sufrir un accidente o enfrentar un traslado mucho más pesado antes de iniciar la jornada laboral.
Empresas pagan, trabajadores circulan y la ciudad responde tarde
El llamado también pone sobre la mesa una queja recurrente de representantes empresariales: las compañías cumplen con pagos de contribuciones, licencias de funcionamiento, construcción y ampliación, pero esperan que esos recursos se traduzcan en servicios básicos, mantenimiento e infraestructura adecuada.
No se trata únicamente de que la Zona Industrial “se vea bien”. Se trata de que funcione. Una vialidad dañada puede afectar rutas de transporte, distribución de mercancías, ingreso de personal, tiempos de entrega y seguridad en los traslados.
Además, los accidentes ocurridos camino al trabajo pueden generar incapacidades laborales, aumentar primas de riesgo y provocar afectaciones económicas tanto para trabajadores como para empresas. Es decir, el bache no se queda en el bache: puede convertirse en una cadena de costos que termina pegando en la productividad, en la seguridad y en el bolsillo.
Por eso el llamado al Ayuntamiento de la Capital no debería quedarse en el clásico “se atenderá conforme al programa”. La Zona Industrial requiere mantenimiento constante, diagnóstico claro, priorización de puntos críticos y una respuesta que no dependa únicamente de esperar a que las lluvias hagan evidente lo que ya estaba mal.
San Luis Potosí presume su crecimiento industrial, su ubicación estratégica y su capacidad para atraer inversión. Pero ese discurso necesita piso. Literalmente. Porque no se puede vender una ciudad como polo económico mientras sus trabajadores y transportistas circulan por calles que parecen abandonadas a la buena suerte, al amortiguador y a la paciencia.
La Zona Industrial no solo necesita anuncios: necesita vialidades transitables. Y si el desarrollo económico pasa todos los días por ahí, entonces el mantenimiento urbano no es un favor. Es parte mínima de la responsabilidad pública.
Fuente: Congreso del Estado de San Luis Potosí

