📍 Ciencia | SondaRed
Antes de decidir qué estudiar, 12 jóvenes de bachillerato en San Luis Potosí tendrán algo que muchas veces no aparece en las ferias vocacionales ni en las pláticas escolares: la oportunidad de entrar a laboratorios reales, hablar con investigadores y ver de cerca cómo se hace ciencia.
El Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica inició la séptima edición de la Liga de la Ciencia, un programa impulsado por el Grupo de Divulgación Prismatic del IPICYT que busca acercar a estudiantes de bachillerato al mundo de la investigación científica.
No es poca cosa. Para muchos jóvenes, la ciencia suele aparecer como algo lejano, encerrado en libros, exámenes o laboratorios que parecen diseñados para gente que ya decidió su futuro desde los cinco años. Este programa intenta hacer exactamente lo contrario: abrir la puerta antes de que la decisión esté tomada.
Durante la ceremonia de inauguración, realizada el pasado sábado 6 de junio, las y los 12 estudiantes seleccionados de distintas escuelas de bachillerato de San Luis Potosí fueron recibidos en las instalaciones del IPICYT, donde pudieron ingresar a laboratorios, escuchar charlas y dialogar con investigadores y estudiantes de posgrado de la División de Biología Molecular.
Una liga donde el premio puede ser descubrir una vocación
De acuerdo con Marcela Leticia Corpus Hernández, coordinadora del Grupo Prismatic y estudiante de maestría en la División de Ciencias Ambientales del IPICYT, la Liga de la Ciencia nació como un intento de acercar a la juventud a la investigación.
El objetivo es que las y los participantes puedan conocer los laboratorios de las distintas divisiones del instituto, además del Laboratorio Nacional de Biotecnología Agrícola, Médica y Ambiental y el Centro Nacional de Super Cómputo, para entender qué se hace en un centro de investigación, cómo se trabaja y qué caminos existen para llegar ahí.
La idea central es ampliar horizontes. Que quienes quizá no se imaginaban estudiando matemáticas, física, química, biología, geología o alguna carrera científica puedan ver esas áreas desde dentro, no solo desde el pizarrón.
Porque una cosa es escuchar “puedes dedicarte a la ciencia” y otra muy distinta es ver un laboratorio funcionando, conversar con alguien que investiga todos los días y descubrir que ese mundo no está tan lejos como parecía.
El programa se desarrollará durante seis sábados, abarcando junio y la primera mitad de julio, con apoyo de los departamentos de Vinculación y Comunicación Social, así como con la participación de investigadores, directivos y talleristas.
Cuando una visita al laboratorio sí cambia trayectorias
Uno de los puntos más valiosos del programa es que no se queda únicamente en la experiencia bonita del día inaugural. Según Marcela Corpus, la Liga de la Ciencia ya ha impulsado trayectorias académicas concretas.
Ejemplo de ello es Martín Andrés González Morales, quien participó en la primera edición del programa y recientemente se tituló de su maestría en Control y Sistemas Dinámicos en el IPICYT. También está el caso de Sofía Trujillo Azúa, participante de aquella primera edición, quien está próxima a concluir su maestría en Biología Molecular.
Es decir, la semilla sí ha dado frutos. Jóvenes que entraron a conocer laboratorios como estudiantes de bachillerato terminaron regresando al instituto como parte de su formación de posgrado.
Y ahí está el verdadero valor de estos programas: no solo muestran edificios, equipos o investigadores con bata. También pueden ayudar a que una persona joven descubra una ruta posible para su vida académica.
Durante el primer día de actividades se realizaron pláticas encabezadas por el Dr. Sergio Casas Flores, el Dr. Víctor Balderas Hernández y la Dra. Irene Castaño Navarro, integrantes de la División de Biología Molecular. Además, el grupo visitó el LANBAMA, guiado por su coordinador, el Dr. Ángel Alpuche Solís.
Después, las actividades se trasladaron a los laboratorios, donde las y los estudiantes tuvieron un acercamiento más directo al trabajo del personal de investigación.
En un país donde muchas vocaciones se pierden por falta de orientación, falta de acceso o simplemente porque nadie acercó a tiempo una posibilidad distinta, iniciativas como la Liga de la Ciencia importan más de lo que parecen.
San Luis Potosí no solo necesita más estudiantes que “elijan bien” una carrera. Necesita jóvenes que puedan imaginar futuros distintos, con información, experiencias reales y contacto con quienes ya están haciendo ciencia.
Porque a veces una vocación no aparece en una prueba de orientación vocacional. A veces aparece un sábado, al entrar por primera vez a un laboratorio y descubrir que la ciencia no era un mundo ajeno, sino una puerta que alguien por fin abrió.
Fuente: IPICYT / Boletín BOL-IPICYT/18/2026.

