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El Ayuntamiento de San Luis Potosí inició en Plaza del Carmen el retiro de infraestructura obsoleta dentro del programa “Centro Histórico, Corazón de San Luis”. La intervención contempla más de 400 objetos detectados en 29 manzanas del primer cuadro, entre casetas telefónicas, postes y estructuras en desuso.
El retiro de infraestructura obsoleta en el Centro Histórico de San Luis Potosí ya comenzó. Y aunque dicho así suena a frase de oficina, en la calle se entiende más fácil: casetas viejas, postes que ya no sirven, objetos abandonados y estructuras que llevan años estorbando el paso o afeando espacios que deberían ser más caminables.
El Ayuntamiento de San Luis Potosí informó que las acciones arrancaron en Plaza del Carmen como parte del programa “Centro Histórico, Corazón de San Luis”, con una jornada de retiro de lo que el gobierno municipal llama “basura urbana”. El diagnóstico inicial identifica más de 400 objetos dentro de 29 manzanas del primer cuadro de la ciudad.
Entre los elementos señalados se encuentran casetas telefónicas, postes y diversa infraestructura en desuso que obstruye la movilidad peatonal y deteriora la imagen urbana.
Dicho sin tanto barniz institucional: el Centro Histórico empezó a quitarse fierros viejos de encima.
Y falta hacía. Porque caminar por el Centro no solo debería ser cuestión de esquivar autos, banquetas irregulares, comercio, cables, postes, estructuras oxidadas y objetos que ya nadie usa, pero que por alguna razón siguen ahí, como si la ciudad los hubiera heredado y nadie quisiera hacerse responsable.
Retiro de infraestructura obsoleta en el Centro Histórico: movilidad, imagen y accesibilidad
De acuerdo con el boletín municipal, el retiro comenzó en Plaza del Carmen y forma parte de una estrategia más amplia para recuperar espacios públicos, mejorar la accesibilidad y fortalecer las condiciones del Centro Histórico.
El punto no es únicamente “que se vea bonito”, aunque la imagen urbana también importa. El punto es que cada objeto abandonado en una banqueta puede convertirse en obstáculo para peatones, personas adultas mayores, personas con discapacidad, familias con carriolas, turistas y cualquier ciudadano que solo intenta caminar sin hacer maniobras de videojuego.
Una caseta telefónica en desuso puede parecer nostalgia urbana para algunos, pero si ya no cumple función y además estorba el paso, entonces dejó de ser infraestructura y se volvió problema. Lo mismo ocurre con postes, bases, cableado viejo o estructuras que se quedan instaladas aunque el servicio, la empresa o la utilidad ya hayan cambiado.
El Ayuntamiento señaló que estas acciones se realizan en coordinación con empresas como Total Play, Telmex, Megacable e Izzi, que participan en el retiro de infraestructura obsoleta y en trabajos para ordenar el espacio urbano del primer cuadro de la ciudad.
Ese dato es relevante porque buena parte del desorden urbano no aparece solo. Tiene responsables, dueños, concesionarios, instalaciones, permisos o, cuando menos, alguien que alguna vez lo colocó ahí. Si las empresas participaron en instalar infraestructura, también deben participar en retirarla cuando deja de servir.
El reto no es solo retirar: es que no vuelva el desorden
El programa “Centro Histórico, Corazón de San Luis” ha sido presentado como una estrategia de rehabilitación y rescate urbano para mejorar movilidad, seguridad y conservación del patrimonio arquitectónico. En este caso, el retiro de objetos obsoletos puede ser una intervención visible y necesaria, especialmente en una zona que concentra comercio, turismo, servicios, transporte, cultura y vida cotidiana.
El gobierno municipal también recordó que el Centro Histórico de San Luis Potosí es considerado uno de los más grandes del país, con más de 13 mil predios distribuidos en tres grandes perímetros. Ese tamaño ayuda a dimensionar el problema: ordenar el Centro no se logra con una sola jornada ni con una foto en Plaza del Carmen.
La verdadera prueba será el seguimiento.
¿Cuáles son las 29 manzanas intervenidas? ¿Cuánto tiempo tomará retirar los más de 400 objetos detectados? ¿Qué objetos corresponden a cada empresa? ¿Habrá sanciones si alguna compañía no retira infraestructura en desuso? ¿Se publicará un calendario por calles? ¿Se revisará también el cableado aéreo, los postes duplicados o las instalaciones que siguen invadiendo banquetas?
Porque si algo ha enseñado la vida urbana es que el desorden siempre sabe regresar si nadie lo vigila.
Este tipo de intervención puede tener un impacto real si se traduce en banquetas más libres, cruces más seguros, mejor accesibilidad y un Centro Histórico menos saturado de objetos inútiles. Pero también puede quedarse en acción de temporada si no hay reglas claras para evitar que el espacio público vuelva a llenarse de infraestructura abandonada.
Y aquí vale la pena decirlo: el Centro no necesita quedar como postal vacía ni museo sin gente. Necesita funcionar mejor para quienes lo caminan, lo trabajan, lo visitan y lo habitan.
Quitar infraestructura vieja es un buen paso. Pero el objetivo de fondo debería ser más ambicioso: que el Centro Histórico deje de ser una carrera de obstáculos y vuelva a sentirse como un espacio público pensado para las personas.
Porque una ciudad no solo se ordena retirando fierros viejos.
También se ordena cuando alguien se hace cargo de que no vuelvan.
Fuente: Boletín informativo CSA_4200 del Gobierno de la Capital de San Luis Potosí, 28 de mayo de 2026.
