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El DIF Municipal realizó diagnósticos de accesibilidad en los mercados La Merced y Camilo Arriaga para detectar problemas en accesos, rampas, pasillos, señalética y movilidad. La revisión apunta a mejorar el desplazamiento de personas con discapacidad y adultos mayores.
Ir al mercado no debería sentirse como una carrera de obstáculos. Menos para personas adultas mayores, personas con discapacidad o cualquiera que necesite moverse con seguridad entre pasillos, accesos, rampas, puestos, escalones y zonas de alta afluencia.
Por eso, la revisión de accesibilidad en mercados de San Luis Potosí no es un trámite menor ni una foto institucional más. Es una pregunta muy concreta: ¿los mercados tradicionales de la Capital están pensados para que todas las personas puedan entrar, caminar, comprar y salir con dignidad?
El Sistema Municipal DIF de San Luis Potosí informó que continúa con diagnósticos de accesibilidad en espacios públicos y que, en esta ocasión, las revisiones se realizaron en los mercados La Merced y Camilo Arriaga, dos puntos tradicionales de la ciudad donde diariamente conviven comerciantes, clientes, personas mayores, familias y trabajadores.
La presidenta del DIF Municipal, Estela Arriaga Márquez, señaló que el objetivo es identificar barreras físicas y evaluar las condiciones de desplazamiento y uso de las instalaciones para personas con discapacidad y adultos mayores. La intención, dijo, es que todas las personas puedan desplazarse con seguridad y dignidad.
Y ahí está el punto clave: la accesibilidad no debería ser un favor, una cortesía o una ocurrencia cuando sobra presupuesto. Es una condición básica para que la ciudad funcione para todas las personas, no solo para quienes pueden subir escalones, esquivar obstáculos o caminar rápido entre pasillos estrechos.
Accesibilidad en mercados de San Luis Potosí: el diagnóstico apenas es el inicio
De acuerdo con el DIF Municipal, los diagnósticos permiten detectar áreas de oportunidad relacionadas con accesos, rampas, pasillos, señalética y movilidad. Es decir, no se trata únicamente de ver si hay una rampa en algún punto del mercado, sino de revisar si realmente se puede usar, si conecta con rutas funcionales, si los pasillos permiten el paso, si hay orientación suficiente y si el espacio facilita la autonomía de las personas.
Porque una rampa mal ubicada, un pasillo invadido o una señalética que nadie entiende puede terminar siendo casi lo mismo que no tener nada.
Los mercados tradicionales son espacios vivos, pero también complejos. Hay movimiento constante, mercancía, estructuras antiguas, entradas estrechas, zonas de carga, pisos irregulares y una dinámica comercial que muchas veces creció antes de que la palabra “accesibilidad” entrara seriamente a la discusión pública.
Eso no significa que no puedan mejorar. Significa que el diagnóstico debe convertirse en acciones concretas.
La Merced y Camilo Arriaga no son lugares secundarios en la vida cotidiana de la ciudad. Son espacios comerciales, sociales y comunitarios. Ahí no solo se compra comida: se sostiene economía local, se conservan oficios, se construyen relaciones de barrio y se mantiene viva una parte importante de la identidad urbana de San Luis Potosí.
Por eso, si estos mercados quieren seguir siendo espacios para todos, también deben poder recorrerse por todos.
Diagnosticar no basta: falta saber qué se va a corregir
El DIF Municipal señaló que estas revisiones ayudarán a construir espacios más humanos, accesibles e incluyentes para quienes viven con alguna discapacidad y para personas adultas mayores. La intención es buena. Pero como suele pasar con los diagnósticos públicos, la parte importante viene después.
¿Qué barreras encontraron exactamente? ¿Hay rampas insuficientes o en mal estado? ¿Los pasillos permiten el paso de una silla de ruedas? ¿Existen obstáculos permanentes? ¿La señalética es visible? ¿Habrá presupuesto para hacer mejoras? ¿Cuándo iniciarán? ¿Quién dará seguimiento?
Esas preguntas importan porque la accesibilidad no se resuelve con buenas intenciones. Se resuelve con obra, mantenimiento, diseño, supervisión y escucha directa a quienes enfrentan estas barreras todos los días.
También sería clave que en estos diagnósticos participen personas con discapacidad, personas adultas mayores, comerciantes y usuarios habituales de los mercados. Nadie conoce mejor los obstáculos de un lugar que quien tiene que esquivarlos todos los días.
El reto de fondo es que la ciudad deje de tratar la accesibilidad como un extra y empiece a verla como una medida de justicia cotidiana. Porque una banqueta rota, un pasillo invadido o una entrada imposible no son simples detalles urbanos: pueden definir si una persona puede salir sola, comprar por su cuenta, trabajar, convivir o depender siempre de alguien más.
La revisión en La Merced y Camilo Arriaga puede ser un buen primer paso, siempre que no se quede en papel. El diagnóstico sirve si después vienen arreglos visibles, medibles y útiles.
Porque una ciudad amable no se presume: se camina.
Y si no todas las personas pueden caminarla, recorrerla o usarla con seguridad, entonces todavía falta mucho por corregir.
Fuente: Boletín informativo del Sistema Municipal DIF de San Luis Potosí sobre diagnósticos de accesibilidad en los mercados La Merced y Camilo Arriaga.
