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El boxeo mexicano está de luto. Eduardo Lamazón, conocido como “Don Lama, Lama, Lamita”, murió a los 70 años, dejando una huella profunda en las transmisiones deportivas y en la forma de analizar cada pelea.
El comentarista se convirtió en una figura reconocida por sus tarjetas extraoficiales round por round, un estilo que lo hizo cercano al público y que marcó a generaciones de aficionados. Durante años, fue parte clave de las transmisiones de TV Azteca, donde su voz se volvió parte del ritual de cada sábado de boxeo.
Más que un comentarista
Lamazón no solo analizaba peleas, las explicaba. Su manera de leer el combate ayudaba a entender lo que pasaba arriba del ring, incluso para quienes no eran expertos.
Además de su etapa en televisión, también fue secretario ejecutivo del Consejo Mundial de Boxeo, donde trabajó durante más de dos décadas, consolidando su relación con el deporte desde dentro.
Su fallecimiento fue confirmado por familiares, quienes compartieron un mensaje en el que el propio Lamazón se despedía del público.
Lejos de un adiós definitivo, dejó una reflexión que resume su estilo:
“Esto no es un final, sino una pausa en el camino… porque cuando los lazos son verdaderos, las despedidas no existen”.
Y como no podía ser de otra forma, cerró con su sello:
👉 “Diez puntos para todos ustedes”.
Reacciones del boxeo
La noticia generó reacciones inmediatas en el mundo deportivo.
Desde comentaristas hasta campeones, figuras del boxeo recordaron su legado dentro y fuera del ring. Para muchos, Lamazón fue más que un narrador: fue una referencia, un maestro y una voz que acompañó grandes noches del boxeo mexicano.
Eduardo Lamazón deja una forma de ver el boxeo: más analítica, más cercana y más apasionada.
Su estilo no solo narraba peleas, las convertía en historias.
Y aunque su voz se apaga, su legado seguirá presente en cada round, en cada discusión… y en cada tarjeta no oficial.
