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La Coordinación Municipal de Derechos Humanos se reunió con liderazgos de la comunidad LGBTTTIQA+ para comenzar la agenda de junio. El diálogo ya empezó.
Faltan semanas para junio y la ciudad ya está en movimiento. La Coordinación Municipal de Derechos Humanos de San Luis Capital dio el primer paso formal hacia el mes del Orgullo con una reunión entre liderazgos de la comunidad LGBTTTIQA+ y representantes de distintas áreas del gobierno municipal.
No se trató solo de una reunión de trámite. El encuentro fue planteado como un primer acercamiento para construir en conjunto: escuchar propuestas, alinear acciones y definir cómo se organizarán las actividades de conmemoración que cada año convocan a la comunidad, colectivos, familias, aliadas y aliados en la ciudad.
Lo que se puso sobre la mesa
Los ejes del encuentro fueron claros: promoción de derechos humanos vinculados a la diversidad sexual y la identidad de género, acciones contra la discriminación y coordinación logística para que las actividades de junio se desarrollen en orden.
En la reunión participaron la regidora Margarita Hernández Fiscal, integrante de la Comisión de Derechos Humanos y Participación Ciudadana; el director de Comercio Municipal, Ángel de la Vega Pineda; oficiales de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, así como representantes de otras áreas municipales.
La presencia de distintas dependencias no es un detalle menor. Una agenda del Orgullo no se resuelve solo con permiso para ocupar el espacio público. También implica seguridad, comercio, movilidad, acompañamiento institucional y, sobre todo, disposición para escuchar a quienes han sostenido estas luchas desde mucho antes de que fueran parte del calendario oficial.
Por qué importa el proceso, no solo el evento
El mes del Orgullo en San Luis Potosí no es solamente una marcha, una consigna o una serie de carteles de colores. Es una agenda de visibilidad, memoria y reivindicación que también abre conversaciones pendientes: acceso igualitario a servicios, protocolos contra la discriminación, reconocimiento de identidades y condiciones más seguras para vivir la diversidad en la ciudad.
Que esas conversaciones comiencen desde esta etapa, con colectivos y liderazgos en la mesa, marca una diferencia importante. No es lo mismo organizar actividades para la comunidad que construirlas con la comunidad.
Ahí está el punto central: el reto no es que el gobierno municipal protagonice la agenda, sino que acompañe, escuche y facilite condiciones para que las actividades se realicen con respeto, seguridad y sentido público.
Una tradición que creció desde las calles
La marcha y las actividades del Orgullo en San Luis Potosí se han consolidado como una de las expresiones ciudadanas más visibles de junio. Lo que comenzó como protesta, exigencia y afirmación pública de existencia, hoy también combina celebración, memoria y demanda de derechos.
La autoridad municipal recordó que en ediciones anteriores las actividades se han desarrollado con orden y saldo blanco. Ese dato importa, pero no debería convertirse en el único objetivo. El desafío de cada año no es solamente repetir lo que funcionó, sino sumar mejores condiciones: más diálogo, más participación, más claridad logística y una presencia institucional que acompañe sin desplazar a quienes dan sentido a la conmemoración.
Junio se acerca. Los preparativos ya están en marcha.
La agenda completa del mes del Orgullo en San Luis Capital se definirá en las próximas semanas. Por ahora, el primer paso ya ocurrió: los colectivos y liderazgos LGBTTTIQA+ están participando desde el inicio de la organización.
