La ciudad entra a temporada de lluvias y un grupo de mujeres aprende a fabricar y colocar impermeabilizante. Ahí hay una historia práctica: menos dependencia, más autonomía y una habilidad que sí sirve cuando el techo empieza a gotear.
Redacción SondaRed · San Luis Potosí · Mayo 2026
La temporada de lluvias está encima y, en San Luis Potosí, un grupo de mujeres aprendió una habilidad bastante concreta: fabricar y colocar impermeabilizante. No es solo un taller más para la foto. Es conocimiento práctico, de ese que sirve cuando el techo empieza a gotear, cuando no alcanza para pagar mano de obra o cuando una habilidad técnica puede convertirse también en una fuente de ingreso.
El taller de Fabricación y Colocación de Impermeabilizante se realizó en el Centro de Desarrollo y Aprendizaje Terremoto, en coordinación con la Instancia Municipal de las Mujeres y la Dirección de Centros de Desarrollo Comunitario y Vinculación. La actividad fue dirigida a mujeres y formó parte de las acciones municipales de capacitación en actividades técnicas.
La idea tiene más fondo del que parece. Impermeabilizar no suele presentarse como una actividad “para mujeres”, porque durante años los oficios ligados a construcción, reparación, mantenimiento y vivienda han sido tratados como territorios masculinos. Pero cuando una mujer aprende a preparar material, identificar filtraciones y colocar impermeabilizante, no solo aprende a resolver un problema doméstico: también gana autonomía.
Y en temporada de lluvias, eso importa.
Porque un techo con goteras no espera a que haya dinero, tiempo o alguien disponible para reparar. La humedad avanza, las paredes se manchan, los muebles se dañan y el gasto crece. Saber cómo actuar antes de que el problema se vuelva más caro puede hacer diferencia en la economía familiar.
Una habilidad para la casa… y quizá para el bolsillo
Desde el enfoque municipal, el taller busca fortalecer la autonomía económica de las mujeres y abrirles espacios en actividades tradicionalmente masculinizadas. La directora de la Instancia Municipal de las Mujeres, Martha Orta, señaló que este tipo de capacitación permite que las mujeres se apropien de conocimientos prácticos y participen en áreas donde históricamente han tenido menos presencia.
También se planteó que aprender técnicas como fabricar y colocar impermeabilizante puede servir tanto para mejorar los hogares como para generar ingresos. La directora de Centros de Desarrollo Comunitario y Vinculación, Pilar Zárate, destacó que estos aprendizajes son útiles y duraderos, dentro de una visión de capacitación para la vida comunitaria.
Por qué importa
No se trata únicamente de enseñar una tarea. Se trata de que las mujeres puedan depender menos de terceros para resolver necesidades básicas de vivienda y, si así lo deciden, convertir ese conocimiento en un servicio.
En una ciudad donde muchas familias enfrentan gastos constantes por mantenimiento, humedad, filtraciones, techos viejos o materiales deteriorados, este tipo de capacitación puede tener un impacto más directo que muchos discursos sobre bienestar. Un techo bien impermeabilizado no suena glamuroso, pero cuando llueve, se vuelve prioridad.
Lo que falta saber
La actividad tiene buen enfoque social, pero la información pública todavía deja preguntas importantes: no se precisó cuántas mujeres participaron, si habrá nuevas fechas, si el taller tuvo costo, si se entregó constancia, si habrá inscripción abierta para próximas sesiones o si se replicará en otros Centros de Desarrollo y Aprendizaje.
Esos datos importan porque una capacitación así puede interesar a más mujeres, especialmente jefas de familia, vecinas de colonias con viviendas vulnerables, personas que buscan aprender un oficio o quienes necesitan generar ingresos adicionales.
También sería útil saber si el taller forma parte de un programa permanente o si fue una actividad aislada. Porque si la apuesta es abrir espacios reales para mujeres en oficios técnicos, la continuidad es clave: un solo taller ayuda, pero una ruta de capacitación puede transformar más.
Por ahora, lo relevante es que el tema pone sobre la mesa una idea simple y poderosa: las mujeres no solo deben ser beneficiarias de programas, también pueden ser protagonistas de habilidades prácticas, técnicas y productivas.
Antes de las lluvias, aprender a impermeabilizar puede parecer una cosa menor. Hasta que cae el primer aguacero y el techo empieza a hablar.
Ahí, la autonomía también se mide en cubetas que ya no hacen falta.
Fuente: información publicada sobre el Taller de Fabricación y Colocación de Impermeabilizante realizado en el CDA Terremoto, coordinado por la Instancia Municipal de las Mujeres y la Dirección de Centros de Desarrollo Comunitario y Vinculación.
