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El gobernador Ricardo Gallardo Cardona confirmó que el ciclo escolar 2025-2026 concluirá el próximo 5 de junio, como parte de un acuerdo nacional que modifica el calendario escolar ante las altas temperaturas previstas para los próximos meses.
En una publicación en redes sociales, el mandatario estatal informó que algunos estudiantes se reincorporarán el 17 de agosto para un periodo de fortalecimiento escolar, mientras que el regreso oficial a clases será el 31 de agosto.
“El 5 de junio concluirá el ciclo escolar, el 17 de agosto se reintegran algunos estudiantes para fortalecimiento escolar y oficialmente el 31 de agosto será el regreso de los alumnos. Esto es un acuerdo a nivel nacional”, publicó Gallardo Cardona.
Horas después, la Sección 52 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) emitió un comunicado respaldando la medida y señalando que el ajuste deriva de acuerdos tomados a nivel nacional en materia educativa.
La secretaria general de la Sección 52, Elizabeth Bibiana Guerrero Milán, afirmó que el magisterio potosino mantendrá disposición institucional para acompañar decisiones que prioricen el bienestar, la salud y la seguridad de las comunidades escolares, particularmente ante las altas temperaturas registradas en distintas regiones del país.
El comunicado también precisó el calendario operativo para docentes y personal educativo:
- el ciclo escolar concluirá el 5 de junio para alumnas y alumnos de educación básica,
- mientras que maestras, maestros y personal de apoyo finalizarán actividades el 12 de junio,
- regresarán a labores el 10 de agosto,
- y estudiantes volverán a las aulas el 17 de agosto para actividades de reforzamiento académico.
La medida llega en un contexto donde el calor extremo ya no es una incomodidad pasajera, sino un problema educativo. En San Luis Potosí, especialmente en municipios de la Huasteca, el Altiplano y el semidesierto, las altas temperaturas vuelven a poner sobre la mesa una pregunta urgente: ¿están las escuelas preparadas para sostener clases en condiciones cada vez más intensas?
El adelanto del cierre escolar puede representar un alivio inmediato para estudiantes, docentes y familias. Pero también exhibe una deuda pendiente: la infraestructura de los planteles. Mientras algunas escuelas urbanas cuentan con ventiladores o condiciones básicas de ventilación, otros centros educativos enfrentan el verano con aulas calurosas, techos de lámina, falta de sombra o problemas de acceso constante al agua.
Ahí está el fondo del asunto. El nuevo calendario no solo modifica fechas; también reconoce, aunque sea indirectamente, que las condiciones climáticas ya están alterando la vida escolar.
Para el periodo vacacional, el gobernador anunció la instalación de campings de verano en espacios seguros, donde niñas, niños y jóvenes podrán participar en actividades recreativas, deportivas y de convivencia. Hasta el momento, no se han detallado de manera oficial las sedes, cupos, fechas específicas ni requisitos de inscripción.
La pregunta de fondo queda abierta: si el calor obliga a cerrar antes las aulas, ¿la solución será seguir moviendo el calendario o invertir en escuelas capaces de resistir el nuevo clima?
Porque adelantar el ciclo puede aliviar el problema inmediato. Pero no enfría los salones.

Prever sería mejor. Por ejemplo invertir en suministros de agua potable y sistemas de enfriamiento en las aulas, pero cuando en la mayoría de las escuelas el presupuesto es limitado y los padres de familia no cumplen con las aportaciones mínimas, este tipo de contingencias seguirán alterando la vida de los escolares .