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La Presa San José abastece aproximadamente al 16% de la población de la capital potosina. También recibe descargas de aguas residuales de la comunidad de Escalerillas, está cubierta de lirio acuático y cuenta con infraestructura que requiere rehabilitación. El problema no es nuevo. El anuncio sí.
La Comisión Nacional del Agua prevé sanear la presa en el marco de un proyecto integral que incluiría la limpieza total del lirio acuático, el fortalecimiento de la planta potabilizadora y del cárcamo, así como la rehabilitación de la planta tratadora. Según lo informado, la inversión correría al 100% con recursos del Gobierno Federal.
El proyecto contempla además la rehabilitación del ducto que conecta la Presa El Peaje con la Presa San José, lo que permitiría que el agua llegue a un vaso ya saneado y en mejores condiciones. En teoría, esa intervención ayudaría a cerrar el ciclo de contaminación que hoy compromete la calidad del suministro.
Pero la clave está precisamente ahí: en pasar del anuncio a la solución completa.
El fondo del problema: aguas residuales sin atender
El lirio acuático no es la causa, es el síntoma. Su proliferación está directamente relacionada con las descargas de aguas residuales que la comunidad de Escalerillas vierte hacia la presa, alimentando el cuerpo de agua con compuestos que aceleran el crecimiento de esta planta invasora. Sin atender esa fuente de contaminación, cualquier limpieza corre el riesgo de ser temporal.
La rehabilitación de la planta tratadora es, en ese contexto, la pieza más relevante del proyecto: no la más visible, pero sí la que puede definir si el saneamiento resuelve el problema de fondo o solo mejora su apariencia por un tiempo.
El agua que abastece a una parte importante de la capital potosina pasa por una infraestructura que hoy opera en condiciones deficientes. Eso no es únicamente un asunto ambiental. También es un tema de salud pública, de gestión urbana y de responsabilidad institucional.
Lo que falta saber
El anuncio establece qué se busca hacer, pero todavía deja preguntas importantes sobre el cómo, el cuándo y el seguimiento. Hasta ahora no se ha dado a conocer un cronograma detallado de ejecución, plazos para cada etapa ni mecanismos claros de vigilancia ciudadana.
Tampoco se ha precisado qué ocurrirá con las descargas de Escalerillas mientras duren las obras. Si las aguas residuales siguen llegando a la presa durante el proceso de saneamiento, el esfuerzo enfrentará el mismo problema que ha permitido que el lirio vuelva una y otra vez: limpiar sin cortar la fuente de contaminación.
Las preguntas que quedan abiertas son las que el proyecto deberá responder con hechos: ¿en cuánto tiempo estará operativa la planta tratadora rehabilitada?, ¿qué solución definitiva se prevé para las descargas residuales de Escalerillas?, ¿cómo se verificará que el agua que llega a los hogares potosinos cumple con estándares de calidad durante y después de las obras?
La Presa San José lleva años acumulando un problema que ahora se anuncia como atendido. El seguimiento dirá si el proyecto se convierte en saneamiento real o si la ciudad vuelve a mirar, desde lejos, cómo el lirio cubre lo que nunca se resolvió de fondo.
