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Gallardo anunció que no habrá clases en educación básica los días que juegue la Selección. Solo un partido es en horario matutino. Los otros dos son a las siete de la noche, con evento masivo en estadio incluido. La pregunta que nadie ha respondido: ¿la medida busca resolver el choque con el turno vespertino, el desvelo del día siguiente o ambas cosas?
En San Luis Potosí ya se adelantó una decisión que muchos alumnos van a celebrar antes de saber contra quién juega México: no habría clases en educación básica los días que juegue la Selección en el Mundial 2026. Suena a fiesta nacional, a permiso colectivo, a “hoy sí se vale”. Pero cuando se revisa el calendario —y sobre todo cuando se piensa en lo que el propio gobierno está planeando hacer esas noches— la cosa se vuelve menos épica y más administrativa.
El gobernador Ricardo Gallardo Cardona confirmó la medida con una frase amplia: “cuando juegue México no va a haber clases”. Sin embargo, hasta ahora no hay una regla operativa clara: hay anuncio político, pero la Secretaría de Educación todavía analizaría ajustes con la SEP. Lo que sí anunció el mandatario es que el Fan Fest, que en Qatar 2022 se realizó en la Plaza de los Fundadores, se moverá al estadio Libertad Financiera con pantallas gigantes y actividades familiares. Protección Civil recomendó no utilizar la plancha de la plaza hasta que se repare su estructura.
Para entender el tamaño real de la medida, vale mirar los horarios.
Partidos de México en fase de grupos del Mundial 2026
11 de junio · 13:00 horas
México vs Sudáfrica
Cruza con jornada matutina completa.
Horario diurno.
18 de junio · 19:00 horas
México vs Corea del Sur
Cruza con salida del turno vespertino y terminaría alrededor de las 21:00 horas. Con traslados, muchas familias podrían llegar a casa cerca de las 22:30 horas.
Horario nocturno.
24 de junio · 19:00 horas
Chequia vs México
Cruza con salida del turno vespertino y terminaría alrededor de las 21:00 horas. Con traslados, muchas familias podrían llegar a casa cerca de las 22:30 horas.
Horario nocturno.
Solo el primer partido —frente a Sudáfrica, el 11 de junio a la una de la tarde— cruza de lleno con la jornada matutina. Ahí sí tiene sentido discutir una suspensión o una jornada ajustada: el choque con el horario escolar es directo.
Los otros dos partidos, a las siete de la noche, son otra historia. Y aquí es donde el anuncio empieza a mostrar su contradicción más clara.
Para el turno vespertino, el choque sí es directo. No todas las escuelas viven el calendario igual: hay secundarias y grupos que todavía están en clases cuando el balón empiece a rodar, o que salen justo cuando el partido ya está en marcha. En esos casos, hablar de suspensión, salida anticipada o ajuste de horario no es capricho mundialista, sino una medida que podría tener sentido práctico. El problema es que el anuncio no ha explicado si la decisión será diferenciada por turno, si aplicará igual para matutino y vespertino, o si se tratará simplemente de borrar el día completo del calendario escolar.
Y aun resolviendo eso, queda la otra mitad del problema: los partidos nocturnos no terminan cuando acaba la transmisión. Si el propio gobierno va a convocar a familias a verlos en un estadio con pantallas gigantes, no estamos hablando de ver el juego en la sala de la casa con una torta y el control remoto. Estamos hablando de concentración masiva, tráfico, salida nocturna, menores en espacios públicos, transporte público y gente llegando a colonias lejanas a las 10:00 o 10:30 de la noche. El partido termina alrededor de las nueve. Los traslados hacen el resto.
“Para el turno vespertino, el problema empieza antes del silbatazo. Para el turno matutino, puede llegar al día siguiente, cuando hay que madrugar.”
Entonces la pregunta que la medida no responde es esta: si el partido es a las siete, ¿la suspensión busca resolver el choque con el turno vespertino, el desvelo del día siguiente o ambas cosas? Porque no es lo mismo ajustar salidas, justificar retardos o entrar más tarde, que suspender todo el día sin explicar el criterio.
Para esos dos partidos nocturnos, una medida más quirúrgica tendría más lógica: salida anticipada para el turno vespertino, entrada diferida al día siguiente, justificación de retardos, sin evaluaciones importantes, o ajustes según el impacto real de cada turno. No necesariamente “no hay clases y vámonos todos”, sino una decisión que reconozca dónde está el problema de verdad. Pero eso requiere planeación fina. Y la planeación fina no luce tanto en conferencia.
Lo que aún no se ha informado es si la suspensión será todo el día o solo en horario de partido, si aplica a ambos turnos o solo a ciertos niveles, si incluye escuelas privadas o solo la educación básica pública, y si se contempla algún ajuste para el día siguiente de los partidos nocturnos.
Para muchos padres, además, suspender clases no es simplemente un “día libre”. Es resolver quién cuida a los niños, ajustar horarios de trabajo o reorganizar el transporte. Ese costo no aparece en el anuncio. Tampoco en el Fan Fest.
Ver a México en un Mundial no es poca cosa. Para muchas familias potosinas será recuerdo, convivencia y emoción colectiva. Pero el problema no es que San Luis Potosí quiera vivir el Mundial. El problema es que la escuela no se organiza con frases de gradería: si el partido es a la una, el ajuste puede ser ese día. Si el partido es a las siete, quizá el ajuste tenga que mirar al turno vespertino y también a la mañana siguiente.
El fútbol puede detener al país noventa minutos. La escuela merece algo más serio que jugar en tiempo agregado.
Y conociendo nuestra relación histórica con el quinto partido, mejor no empezar a planear vacaciones pedagógicas hasta julio.
Fuentes: El Universal San Luis Potosí, PotosíNoticias, Federación Mexicana de Fútbol. Texto base trabajado para SondaRed.
